En la entrada anterior un anónimo preguntaba si sirven para algo los errores. No sé si era una pregunta retórica o no, en cualquier caso, hoy voy a contestar. En sí, pueden servir para mucho o para abrirte la cabeza contra un poste. Los ingleses distinguen entre "error" y "mistake", según hablemos de algo en lo que nos equivocamos porque no lo sabemos y puede aprenderse; y lo que no nos equivocamos en absoluto, porque sabemos perfectamente y en todo momento las consecuencias (la mayoría de las veces catastróficas para otras personas) de nuestras acciones. Ahí es cuando entra en juego el tan afamado "Plan B" que la mayoría de las veces consiste en llorar y lamentarse por lo idiotas que hemos sido, haciendo un poco de teatro e intentando hacer ver a la persona afectada lo profundamente arrepentidos que nos sentimos.
Y a otra cosa, mariposa.
Pero hay algo en ese tipo de, llamémosles sucedáneo de personas (esas que juegan con los sentimientos de los demás a su antojo, que en ningún momento piensan más allá de su ombligo) que parecen olvidar: no somos idiotas, aunque nos lo hagamos. ¿por qué? porque hay personas que sí tienen buenos sentimientos, que sí sienten de verdad. Personas a las que les duele lo que otras se toman muy a broma. En estos casos, podríamos decir que la maldad no entiende de errores, la recurrencia convierte las excusas en insolencias. De las que provocan arcadas, precisamente.
CRUELDAD. Crueldad que se te pega como insecticida, que te revienta por dentro como el gas shareen. Atropello. Hoy me he visto inmersa en una de esas situaciones "incómodas" que ponen a cada cual en su lugar. Creo que tenía en el pecho mil cubitos de hielo con varios aguijones de abeja cada uno, y lo solucionaba comiendo tierra. No, hoy no ha sido un gran día. Las pesadillas, quieras que no, pueden cumplirse. Lo que crees que nunca más volverá a pasar, ahí está de nuevo. Viva la cara de idiota. Infeliz.
A estas alturas pienso que sólo se puede aprender de los errores gramaticales. Los sucedáneos de personas, que son la mayoría, tienen su gracia: sólo te arrancan las costillas cuando saben en todo momento la agonía que te producen. Si no es así no les vale. Ellos quieren organizarlo todo de tal manera que el fruto de sus actos sea el que más sufrimiento pueda producirte. Y luego piden perdón. Y luego juegan al despiste. Y luego no se han dado cuenta, o no pretendían eso. Al Cristo del Perdón con esa historia. Por mí que canonicen a su puta madre. Con lo poco que cuesta a veces hacer las cosas bien. Con lo poquito que cuesta no originar una lágrima a veces.
En serio, ¿tanto te costaba?
Yo me borro de humana, estando las cosas como están. Y luego si soy cruel, que me perdonen. Pero pobre del alumno que no supere a su maestro.
Y esa tierra que me trago - lo de "tierra trágame" lo entendimos ambas al revés - servirá para ponerse de por medio.
Has conseguido convertirme en la chica más triste de toda la ciudad. Y cuentan por ahí que será algo vitalicio.
Si volvemos a vernos...que sea breve y que sea el final.
Y no sé si esto está bien escrito pero me importa una mierda.
Qué pronto se van los años
y qué largo es el camino,
si hay una salida
seguro que no es por aquí.
Cubro el hueco de tu ausencia
con remedios que no curan,
y se derrama el tiempo
mientras me alejo de ti,
mientras me alejo de ti.
Y si volvemos a vernos
que sea breve
y que sea el final.
Te puse en mi lista de olvidados
y la eché a volar.
Qué difícil es ver claro
cuando las noches son siglos,
los días segundos,
y esto un último adiós.
Tu vida es un cementerio
de recuerdos extinguidos,
y esa oficina,
tu cruz de mármol blanco y gris,
tu cruz de mármol blanco y gris.
Y si volvemos a vernos
que sea breve
y que sea el final.
Te puse en mi lista de olvidados
y la eché a volar.
Qué pronto se van los años
y qué largo es el camino,
si hay una salida
seguro que no es por aquí.
Cubro el hueco de tu ausencia
con remedios que no curan
y se derrama el tiempo
mientras me alejo de ti,
mientras me alejo de ti,
mientras me alejo de ti,
mientras me alejo de ti.